miércoles, 3 de marzo de 2010

12º paso en el búnker




Una estadística que me parece muy complicada es la que recoge el número de suicidios. Vale, son claros aquellos que se tiran de un séptimo piso, se cortan las venas en la bañera o meten la cabeza en el horno, pero seguro que hay otros muchos que no aparecen en ese registro y que se ocultan en supuestos accidentes o en el desenlace de ciertas enfermedades de origen incierto. El suicida toma una decisión abrumado por sus circunstancias o porque simplemente no encuentra un motivo de peso para seguir vivo, y el modo de quitarse de en medio puede ser muy variado y difícil de detectar.

Es difícil morirse, casi tanto como estar vivo.

1 comentario:

Interruptor dijo...

¿Difícil? No hombre, si para morirse sólo hace falta una cosa: estar vivo.