martes, 17 de enero de 2012

158º paso en el búnker.


Murió hace ya unos años. Pensaba que con el paso del tiempo… pero no. Sigo sobreviviendo con ese truco de mantener una conversación fuera y otra dentro, como si estuviera en dos continentes a la vez. No se olvida, sólo se convive con un jodido techo que no contesta a ninguna de las preguntas importantes. No he ido donde están sus huesos. No me interesan los huesos. La quiero a ella y sus huesos nada saben de ella.

3 comentarios:

Interruptor dijo...

Mejor no digo nada.
Considérate abrazado.

Gonzalo dijo...

Buf.

Con Interruptor.

Anónimo dijo...

Repaso el blog, me repaso a mi mismo. Me queda la sensación de la palabra en ebullición, del sentimiento como flores que cultivo, de ser otro. Gracias.

adolfo marchena