jueves, 25 de noviembre de 2010

127º paso en el búnker




La fracasada Merkel lleva un par de meses planteando una medida revolucionaria que desnuda al sistema actual: "que los inversores se responsabilicen de sus inversiones y asuman las posibles pérdidas". El sentido común de los despistados de este sistema, dirán sorprendidos: "¡Ah, pero eso no ocurre ya!" Pues no. Por eso países como Irlanda, Grecia, Portugal o España pueden colocar su deuda sin problemas de demanda, aunque a un precio cada vez más alto. Los inversores saben que si esos países no pueden hacer frente al pago, vendrá el dinero público a tapar el agujero, dinero que principalmente viene de los fracasados alemanes, que por otra parte parecen estar hasta los cojones de pagar los platos rotos. Es una medida a la que se resisten esos países por una razón muy simple: los inversores dejarían de acudir a esas emisiones de deuda si tienen que hacer frente al riesgo de no cobrar en tiempo y forma. Y es que emitimos deuda, no para hacer frente a proyectos ambiciosos, sino para gastos corrientes y pagar vencimientos de deuda anterior. Deuda para pagar deuda, ja,ja,ja. Y todavía hay gente que duda que este sistema está agotado. Menos mal que el sábado los treinta elegidos se reúnen en Moncloa, los treinta expertos en refinanciar deudas (patada a seguir). Como hoy no puedo pagar, me refinancias la deuda y ya te la pagaré mañana, y mañana me la vuelves a refinanciar. Los bancos, por su parte, aceptan el juego porque en caso contrario tendrían que anotar esos impagos en sus balances y los test de estress serían muy estresantes, su tasa de mora aumentaría y sus dificultades para financiarse en el mercado aumentarían aún más. Los treinta se reúnen con el monclovita, que es experto en maquillaje de cuentas públicas. Y hablarán de patria, de ese concepto discutido y discutible. Los treinta se callarán que su estrategia actual es huir de la marca "España" para sobrevivir. Y el monclovita se callará que él bastante tiene con salvar la cara de su partido como para pensar en España, porque él en ningún momento ha dejado de ser un hombre de partido. Mientras, los veintinueve mirarán al banquero rojo buscando una respuesta y él les hablará de Ferrari.

Insisto, el tiempo para entrar en el búnker, se acaba. Cerraré la puerta y que se salve el que pueda a la intemperie.

2 comentarios:

Interruptor dijo...

Como esto va tan rápido y la distancia desde mi casa al búnker es demasiado grande para llegar antes de que el chiringuito se caiga, no me prepares cena que no llego a tiempo.
¡Que Dios me coja confesado!

Gonzalo dijo...

Y el que no tenga búnker, que se agencie hacha, azadón y escopeta. Las tres herramientas básicas para sobrevivir los próximos años.

Y ya puestos, una pala para hacerse una trinchera.