sábado, 14 de febrero de 2026

Escenas con escopeta recortada -9

 


El cielo no es igual para todos. El cielo solo es igual para sí mismo. Los figurantes que lo miran desde abajo en actitud suplicante no saben que son parte del decorado y nada importa si creen o dejan de creer, si ven cumplidas o no sus expectativas.

    El patriarca del clan fue asesinado en una rotonda. El coche baleado aún sigue dando vueltas. Su viuda, sentada en una silla, mira con rencor a todo el que entra en la casa. 

— Le acompaño en el sentimiento.

¿En cuál de ellos? 

    Muchos vienen a curiosear, otros vienen a ver en qué posición quedan ahora que ha muerto el jefe, y algunos acuden al velatorio a asegurarse de que el trabajo ha sido ejecutado satisfactoriamente. Lo difícil para la viuda es identificar quién es quién. El traidor puede ser cualquiera, el que menos esperas. La familia es un cargamento demasiado pesado. La basura se acumula desde el nacimiento. 

    Su marido tenía guardado un arsenal en el sótano. Le había enseñado a usar el móvil como detonador electrónico de explosivos. El resto se haría solo.

     La viuda se levantó de la silla. Varios miembros de la familia vinieron solícitos a ayudarla.

 — No, tranquilos, estoy bien. Solo necesito salir un poco a la calle a respirar aire contaminado.

— Le acompaño, tía.

— No, hija, prefiero estar sola. 

    La viuda se dirigió a buen ritmo calle abajo. Sacó el móvil de su bolso, apretó una combinación de tres teclas y sin girarse a mirar hacia la casa, escuchó la fuerte detonación. Levantó los ojos al cielo y dirigiéndose a esa inmensa nada, declaró: 

— Sí, lo reconozco, prefiero que mueran cuarenta inocentes antes de que se libre el culpable.


No hay comentarios: