miércoles, 15 de abril de 2026

Escenas con escopeta recortada -12

 


    La madre muerta le habló del padre muerto. Un hombre oscuro había matado a su padre porque a veces la vida no deja otro remedio. Un huérfano posa su mirada sobre los lugares por los que pasaron sus antepasados y escupe. Hay poesía de la peor calaña, de la que suena bien y engaña. No hay más ojos que aquellos que no pueden verse a sí mismos por las lágrimas; ni hablan, ni callan. Un sombrero siempre viene bien para tener la cabeza ocupada. Nadie vuelve a este páramo de sueños áridos y mulas poseídas por el demonio si no es por venganza. Las formas danzan al ritmo de la locura caótica más inimaginable. La imaginación es criminal porque otorga movimiento a lo inerte. Y la ilusión maniata el empuje del espíritu.

    Llegó al poblado después de cinco jornadas a pie. Una meretriz salió a recibirlo. Tenía el chocho libre y el bolso polvoriento sin el tintineo alegre de las monedas. Un forastero en ese lugar no puede significar nada bueno, pero los recibimientos deben ser prudentes. Bienvenido si quiere hacer el bien y trae dinero fresco. Era pedir demasiado. La meretriz calculó que ese hombre llevaría mucho tiempo sin desahogo y con el cuerpo tenso del camino. Él dijo que sí y fue con ella. Quería preguntarle, antes o después de los empellones, daba igual. Ella le confesó que ese hombre que buscaba era peligroso y poderoso, valga la redundancia. Solía estar en su oficina, en un edificio aledaño al Ayuntamiento. Cobró la mujer y le deseó suerte. «Si alguno sale con vida, prefiero que sea usted». Él se vistió y fue en su busca. 

No hay comentarios: