domingo, 3 de mayo de 2026

Escenas con escopeta recortada -13

 


Si un intruso rasga el silencio de la noche en la que duerme mi familia, me encontrará con la vena asesina engrasada y lista para explotar. Cuando un pestañeo de luz se cuela en la oscuridad, provoca más inquietud que una legión de sombras. No sé el motivo, quizá tenga que ver con esa escena imaginada de la luz al final del túnel como representación del hecho de morir. Mi deber es permanecer despierto de día y, sobre todo, de noche. Estar alerta es estar vivo. Da igual si hay o no peligros razonables o potenciales. La cosa viene de lejos, un gesto atávico que nos ha traído hasta aquí, a este episodio de la historia que no significa nada, pero es nuestro momento y nadie nos lo va a arrebatar por las buenas. Cuando la familia te olvida, el suelo se abre bajo tus pies. Su olvido es el tuyo. Aun así, dejar de existir es más llevadero que la comprobación de que nunca has existido. Qué significa no haber existido: que la aparición de un centro acaparador de protagonismo es absurda, y el descubrimiento de que la esperanza es de una inutilidad total.

 Noté que enredaban en la cerradura de la puerta. Agarré con fuerza el mango del cuchillo jamonero, que es nuestro último escudo contra la barbarie, nuestra bala de plata frente al licántropo. Miré por la mirilla. Al principio dudé y mi corazón palpitó con la fuerza justa para el enfrentamiento, pero enseguida distinguí la pálida cara de mi vecino de enfrente, un ruso que lleva dos años viviendo en el edificio. Abrí la puerta y le arreé una colleja mientras él tenía la cabeza agachada intentando acertar con la llave. «¡Dmitriy, vete para tu casa, majo, si no quieres que te quite la moña de una hostia!». Le di media vuelta y lo empujé hacia su puerta. Escupió unas cuantas jaculatorias en ruso y se fue a intentarlo en su cerradura. Tras de mí, Nerea, mi hija pequeña, que se había desvelado con el ruido, nos miraba como si fuéramos parte de su sueño. A veces también lo pienso: somos un sueño con todos sus giros insospechados e insustanciales.


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